Ayer, por motivos que no vienen al caso, estuve hablando con algunos compañeros de trabajo sobre la posibilidad que están ofreciendo algunos cementerios de convertir las cenizas de un ser querido en un diamante.
Alguien comentó que le parecía una idea macabra y que no le parecía bien, pero no aportó muchos argumentos en defensa de esta idea. Bueno, a veces a uno le gusta o no algo sin tener muy clara la razón.
Hubo quien le contestó que lo realmente macabro es enterrar un cuerpo. Yo nunca me lo había planteado, la verdad, pero si me paro a pensarlo, ciertamente resulta espeluznante meter un cuerpo sin vida en una caja de madera, meter la caja en un hoyo y tapar el hoyo con tierra. Además tengo una imagen muy vívida de una ocasión en la que para enterrar a un fallecido con su cónyuge tuvieron que hacer sitio en el nicho y hubo una bolsa que contenía los huesos del tal cónyuge dando bandazos en un espectáculo que me pareció deplorable.
La otra opción que se barajaba durante la conversación era la de la incineración. Creo que esta idea tampoco le hacía mucha gracia a la persona que denostaba los diamantes. En cuanto a mí, eso de tener una urna en casa llena de cenizas como que no. Sólo imaginarme que aquello se caiga y que se desparrame el contenido por el suelo y me entran escalofríos.
La idea del diamante me parece bonita. Es una forma de quitarse el muerto de encima y tener un recuerdo del ser querido al mismo tiempo. Desvirtuando al grandísimo García Lorca:
Cuando yo me muera
haced con mis cenizas
una buena piedra

Mi teoría es que esto será una pequeña estafa. Seguramente incinerarán al pobre fiambre, tirarán los restos por la taza del water y a uno le darán un seudo-diamante de bisutería. Y uno tan contento.
Si, es una teoría. Pero, ¿quién te asegura a tí que las cenizas, en caso de incineración, no son de los restos del cenicero del enterrador?. Si es por dudar...
Yo creo que ambas posibilidades son plausibles.
Salud
Cuando yo muera quiero que enciendan una pira funeraria para quemar mis restos, y luego arrojen al fuego purificador al cura que haya oficiado mi misa de difunto, como prueba de la sinceridad de su compasión por el dolor, su comprensión profunda de la muerte y su fe inquebrantable en que se encontrará con Dios.
Tal vez así acabaríamos con ese absurdo, violento, aséptico, impersonal, trasnochado y caro ritual del Misa-O-Matic con el que despachan a los difuntos y pasan por caja (su muerto, gracias). 8^[
También, antes de incinerarte, puedes donar tus órganos. No cuesta nada ;-)
Vaya, zempt, cómo ha cambiado el cuento desde lo de pinchar los condones!!!. Así me gusta, muchacho, veo que la capital te está haciendo madurar :-P
1º No los llegué a pinchar, lo comenté en plan de broma.
2º Lo de hacerme el carnét de donante lo hice antes de encontrarme los globitos y antes de irme a Madrid.
3º Sigo en Valladolid, todavía no me han llamado para trabajar.
4º Aunque lo parezca, no respondo ni borde ni enfadado :P
Epa, tú tan escéptico como siempre. Yo, parafraseando al señor Guevara siempre he pensado que:
Cuando yo me muera
no me vengáis a llorar.
Nunca estaré bajo tierra,
soy viento de libertad...
Así que si se quieren hacer un diamante, que se lo hagan. Eso sí, el mismo yuyu me da tener las cenizas en lo alto de la chimenea (por otro lado, de aquí a que yo tenga chimenea....)que ir con un anillo en el que "está" mi tía.
Un viejo chiste macabro contaba que una señora hizo colocar las cenizas de su marido, un vago redomado, en un reloj de arena. Mientras la vieja daba una y otra vez vueltas al reloj, exclamaba con aire de satisfacción “¡Trabaja ahora, sinvergüenza!”
Sólo es un chiste ;-)
muerto al hoyo y el vivo al brollo. segun pormedidas de higiene los muertos pueden ser incerenados,cuando los campos sanntos es tan aborratados de cada veres los poetas ciempre piden gue los guemen y sumben las cenizas al mar o rios.
no hay gue temer ala muerte todos vamos para
lomismo suerte.
Buscaba un libro de un profesor y llegué aqui de casualidad, el otro día me citaron algo que daba fin a un libro....decía así:
Cuando yo muera, que me incineren y coloquen mis cenizas en un reloj de arena.
Es sin duda una forma bastante especial de hablar del paso del tiempo...