Las Malas Lenguas

En la madrugada del martes al miercoles de esta semana, los hermanos Auserón estuvieron en el programa de Buenafuente. Esto me recordó que tenía una crónica pendiente con todos vosotros, mis queridos lectores, porque el día 10 de Junio (¡cuánto tiempo!), Epaminondas Pantulis y yo los estuvimos viendo en la sala La Riviera de Madrid, con su espectáculo Las Malas Lenguas.
Las críticasdel evento prefiero dejarlas a los expertos. Todas las que he leído coinciden en afirmar que la banda que los acompaña en la gira es excelente. A mí también me lo pareció.
Ya conocemos todos ese momento en el que el lider del grupo presenta a la banda para que el público pueda aplaudir individualmente a cada uno de ellos. Creo que en esta ocasión los artistas no se pueden quejar de la ovación que recibieron por parte de los puretillas allí presentes, entre los que, por supuesto, me incluyo. Y allí, en medio de los vítores, me hacía yo la siguiente reflexión: el músico que está ahí, de currante con el artista, ¿no se siente menospreciado cuando el público silba, jalea y grita torero al que pone el nombre, incluso aunque su aportación a la ejecución del espectáculo sea mínima?. Este trabajador de la música, que incluso es posible que se sepa mejor que quien lo contrata, ¿no se plantea cada noche lo injusto del mundo, y sobre todo del mundillo del espectáculo, donde pesa más el nombre que el talento?.
Lo de este concierto, en concreto, fue más sangrante si cabe: Acompaña a la banda Sheilah Cuffy, una corista en mi humilde opinión muy buena, a la que, además, los hermanísimos, y en particular Santiago, dieron bastante prominencia, sobre todo en el último bis, en el que, después de la interpretación en castellano del Imagine, volvieron a tocar la canción, a la que puso voz Sheilah esta vez como solista. Durante el tiempo de este bis, la cantante fue muy aplaudida, y en el repaso final de los componentes, la ovación fue espectacular cuando sonó su nombre. Yo fui, por supuesto, de las que la aplaudió a más no poder, pero tengo que decir que los demás integrantes de la banda eran también excelentes, y sin embargo, aunque la gente les reconoció también su mérito, no fue con un fervor semejante.
Supongo que tendemos a valorar más al que canta, no sé si porque destaca sobre los demás (que al fin y al cabo sólo están haciendo el acompañamiento), o porque pensamos que cantar, por aquello de que se usan sólo los recursos propios (la voz), es más meritorio.
En fin, si teneis ocasión, id a ver el espectáculo, porque merece la pena.
Por cierto, que en la página WEB del programa de Buenafuente no se hace mención a la presencia del grupo en el programa. Voy a ver si lo encuentro en el apartado de actuaciones musicales....

Epaminondas Pantulis dijo
Sólo una cosa referente a la calidad de los músicos: a mí me tocó estar delante del guitarrista malo y me lo pasé pipa...
24 Junio 2005 | 08:19 AM