Este "finde" he vuelto a mi "sala de música" particular (vease, mi coche, en concreto el trayecto Madrid-Granada y viceversa), y he vuelto a preguntarme, como tantas otras veces, adonde se encamina la música de hoy en día. Y no es una nueva crítica al fenómeno O.T., ni siquiera a la S.G.A.E., aunque ambas cosas sean ampliamente criticables. Me refiero al hecho de que en los últimos años no se haya "parido" ni un sólo tema que se pueda considerar un "clásico", como no empecemos a considerar "La bomba" como tal, que no es cuestión.

Debo reconocer, llegados a este punto, que no suelo escuchar mucha música aparte de la que me ponen en el gimnasio, y de la que yo misma me pongo en la sala de música anteriormente comentada, pero tengo la suerte o la desgracia de tener hermanos menores (en concreto una hermana) y esto, unido a la omnipresente televisión, me hace estar un poco al día de lo que se cuece en el panorama musical. Y no sé, será por desconocimiento, pero no creo que en las últimas decádas haya visto la luz un "Help" o una "Angie" o una "Bohemian Rapsody".
Ni siquiera necesito irme a los muy grandes: ya no se hacen "Black is black"'s o "Querida Milagros".

Por concretar, tuve en esta ocasión la oportunidad de comparar un grupo "nuevo", como es Amaral, con un grupo no tan nuevo, en este caso Radio Futura. Y no hay color. Las canciones del que es, por cierto, mi grupo favorito de todos los tiempos (lo fué, lo es y lo será), ni siquiera estaban interpretadas por los autores de las mismas, pero, incluso en la voz retocada de Alex Ubago, la letra y la música de "La estatua del jardín botánico" volvieron a ponerme el vello de punta, como siempre que la escucho. Nada que ver con las rimas manidas (Te daré mi corazón, te daré mi vida, te daré mi alma perdida) de los de Zaragoza y la música repetitiva que te hace preguntarte con cada canción si no la habías escuchado ya.

Puede que, simplemente, me esté haciendo vieja y lo que a mí me parece clásico no sea más que anticuado. El tiempo dará y quitará razones